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In 1812, in order to keep his stranglehold on Europe, Napoleon had no choice but to declare war on the Russian emperor, Alexander. After three months of marching, his men, starved and exhausted, finally made it to Moscow... only to discover that the city had been deserted. Thus Napoleon and his army took up residence in the Russian capital without even the slightest resistance. But by nightfall, Moscow was on fire. Houses, churches and even the Kremlin itself were ablaze, and the entire Grande Armée risked being reduced to ashes. Caught in the trap, Napoleon was forced to leave the city and return to the road to face his enemy.
En 1812, para mantener su férreo control sobre Europa, Napoleón no tuvo más remedio que declarar la guerra al emperador ruso, Alejandro. Tras tres meses de marcha, sus hombres, hambrientos y agotados, por fin llegaron a Moscú... solo para descubrir que la ciudad había sido abandonada. Así, Napoleón y su ejército se instalaron en la capital rusa sin encontrar la más mínima resistencia. Pero al caer la noche, Moscú ardía. Casas, iglesias e incluso el propio Kremlin estaban en llamas, y toda la Grande Armée corría el riesgo de quedar reducida a cenizas. Atrapado en esa trampa, Napoleón se vio obligado a abandonar la ciudad y volver al camino para enfrentarse a su enemigo.