En 1991, el legendario pero venido a menos crítico de rock Paul Nelson consiguió el encargo de sus sueños: volar de Nueva York a Los Ángeles y entrevistar por separado a dos de los artistas más distinguidos de la música popular: Leonard Cohen y Lucinda Williams. Se cruza con ellos en un momento de sus carreras en el que ambos están lidiando con sus respectivas discográficas para que se los tome más en serio; en algunos casos, simplemente para que se los escuche. Estas entrevistas históricas, hasta ahora inéditas, ofrecen la oportunidad de comparar, entre otras cosas (orígenes, educación, influencias, amores y pérdidas), la forma de pensar de Cohen y la música que crea («Siempre he admirado a la gente que podía escribir grandes canciones en el asiento trasero de un taxi, como Hank Williams. Yo nunca fui uno de esos tipos») con la de Williams y su obra («Verás, estoy intentando desmontar el mito… de que tienes que estar miserable, sufriendo y todo eso para poder escribir»). I Like People That Can’t Sing nos permite leer la mente, por así decirlo, de estos inigualables cantautores más de tres décadas después. Ya sea la a veces arisca Williams, protegiendo su tiempo y su privacidad, o el siempre elegante Cohen, hablando abiertamente de sus episodios de depresión, el libro a veces se lee como una conversación íntima (Williams hablando de su hermano distanciado) y otras como una confesión nocturna (Cohen sobre la ruptura de su matrimonio). Incluye un emotivo prólogo en el que Suzanne Vega recuerda sus relaciones con Cohen y Nelson.