Cuando su mejor amiga desaparece, Bingo Finder —la única persona alfabetizada de un Los Ángeles postapocalíptico— recurre a sus queridos y antiquísimos libros en busca de inspiración y se convierte en la primera detective en siglos. Pero, para resolver este misterio, Bingo tendrá que luchar por su propia vida y destapar una conspiración dentro de esta frágil civilización. Bingo, igual que cualquier otro adolescente del enorme pueblo agrícola de Ellay, conoce las historias de los viejos tiempos: cómo sus tataratatarabuelos reconstruyeron lo que quedaba de la sociedad tras algún apocalipsis o lo que fuera. Pero eso es historia antigua. Un rollo. No, para la generación de Bingo, el presente consiste en mantenerse ocupados —o más bien distraídos— mientras labran los campos recuperados de City of Industry o descargan barcazas en el sórdido puerto de Bel Air. O, en el caso de Bingo, rebuscar entre ruinas para encontrar artefactos que reutilizar y cambiar en los bazares de trueque, incluidos sus restos favoritos: esas cosas antiguas llamadas “libros”. ¿Te suenan? Sus favoritos son los libros TECTIV, esos sobre hombres que caminaban de noche por calles mojadas por la lluvia, con sombrero y gabardina. Buscaban respuestas en una ciudad llamada L.A., igual que Bingo. Era su trabajo. Y, tras la repentina desaparición de su mejor amiga, Fenn, Bingo decide que eso es exactamente en lo que va a tener que convertirse si quiere respuestas: en una nueva clase de TECTIV para un mundo nuevo. Porque puede que todo el mundo crea que la desaparición de Fenn fue el primer crimen en muchísimo tiempo. Pero Bingo está a punto de descubrir que no fue así. Y desde luego no será el último…