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From New York Times best-selling writer Matt Kindt (BRZRKR, THE HERO TRADE) and master illustrator Lewis LaRosa (PUNISHER MAX, BLOODSHOT) comes an explosive cosmic odyssey of unparalleled scope and artistry. Twenty minutes ago, a massive monolith crashed into the heart of Baltimore, obliterating 16 square blocks. No one knows where it came from or why. Somehow, the monstrous deep space object evaded the global surveillance net. Three elite breach teams were dispatched to penetrate its outer shell and disable it. Ten minutes ago, it sprouted tendrils that began ripping apart nearby streets, cars and even people using the raw material to print itself larger. Police, SWAT, the Feds, even NORAD were powerless to stop it. Just two minutes ago, the megalithic anomaly achieved its final form -- a gigantic, hundred-story tall, humanoid, mecha-robot -- then began marching towards Washington, DC. Now, our only hope is Officer Jack Casey, a beat cop scarred by the past, who along with what remains of the breach teams must scale the robot from the inside. If they can reach the head, they can destroy it, but time is running out. The government has scrambled a nuclear response and the world has just learned that a second, bigger monolith is about to impact Earth.
Del guionista superventas del New York Times Matt Kindt (BRZRKR, THE HERO TRADE) y del maestro ilustrador Lewis LaRosa (PUNISHER MAX, BLOODSHOT) llega una odisea cósmica explosiva, de una escala y una calidad artística sin precedentes. Hace veinte minutos, un monolito gigantesco se estrelló en pleno corazón de Baltimore, arrasando 16 manzanas. Nadie sabe de dónde salió ni por qué. De algún modo, este monstruoso objeto del espacio profundo burló la red de vigilancia global. Se enviaron tres equipos de élite para abrir brecha, penetrar su cubierta exterior y desactivarlo. Hace diez minutos, le brotaron unos zarcillos que empezaron a destrozar calles, coches e incluso personas cercanas, usando esa materia prima para hacerse más grande. Ni la policía, ni los SWAT, ni los federales, ni siquiera NORAD pudieron detenerlo. Hace apenas dos minutos, la anomalía megalítica alcanzó su forma final: un gigantesco meca humanoide de cien pisos de altura. Entonces empezó a avanzar hacia Washington, DC. Ahora, nuestra única esperanza es el agente Jack Casey, un policía de patrulla marcado por el pasado, que junto a lo que queda de los equipos de asalto tendrá que escalar el robot desde dentro. Si logran llegar hasta la cabeza, podrán destruirlo, pero el tiempo se agota. El gobierno ya ha activado una respuesta nuclear, y el mundo acaba de enterarse de que un segundo monolito, aún más grande, está a punto de impactar contra la Tierra.